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Guías de Estudio > Los Derechos de los Ancianos

Introducción
Derechos en juego
Los instrumentos de protección regionales e internacionales
Organismos nacionales de servicio y protección
Materiales para la defensa, la educación y la capacitación
Otros recursos


Introducción

Durante las últimas décadas, uno de los factores demográficos básicos se ha visto afectada por cambio masivo: la edad. Nuestro corpus actual de conocimiento científico nos indica que la historia de la humanidad ha estado siempre marcada por altas tasas de natalidad acompañadas por las correspondientes tasas altas de mortalidad. Históricamente, la mayoría de las personas que habitaban el planeta al mismo tiempo se movían entre los límites de edad más frecuentes de esa época o tendían a estar por debajo de la media de edad. Sin embargo, debido a que las tasas de natalidad y mortalidad han tendido a disminir, según el Departamento de asuntos sociales y económicos de la Organización de Naciones Unidas, uno de cada diez habitantes del planeta tiene ahora sesenta años o más. Si las tasas de mortalidad y natalidad continúan descendiendo, según la tendencia actual, en el año 2050 una de cada cinco personas tendrá sesente años o más, y en el 2150 tendrá esa edad una de cada tres personas. Además, el grupo de los más ancianos son el segmento de más rápida expansión dentro de la población mayor. Actualmente, los más ancianos suponen el 11% del grupo de mayores de sesenta años, y este porcentaje habrá crecido hasta el 19% en el 2050.

Muchos gobiernos tienen en marcha sistemas de asistencia para las personas mayores, como seguridad social o atención médica gratuita o de precio reducido, por ejemplo. Sin embargo, la mayoría de estos sistemas se basan en el principio de que siempre habrá bastantes menos personas mayores que jóvenes o de mediana edad viviendo al mismo tiempo. A causa del descenso de la tasa de mortalidad, por tanto, estos sistemas están empezando a experimentar una sobrecarga que no hará más que aumentar conel tiempo. Además, la ratio de sostenibilidad de las personas mayores disminuye tanto en las regiones más desarrolladas como en las menos desarrolladas, lo que podría disminuir en un futuro la capacidad de las sociedades y gobiernos para cuidar de sus enfermos.

Estas tendencias demográficas están creando retos inéditos para toda la población, especialmente para los gobiernos de todas las naciones y estados del planeta. Las personas mayores son a menudo objeto de discriminación y abuso porque a menudo se piensa que es fácil aprovecharse de ellos. También existe la creencia, extendida en varios sectores de la población, de que las personas mayores carecen de importancia en un mundo acelerado, globalizado y cada vez más industrializado como es el mundo actual. Obviamente, el rápido crecimiento del número de personas mayores en el planeta estimula la urgencia de reconsiderar los derechos y los roles de las personas mayores en nuestro mundo.


 


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Derechos en juego

Los derechos de las personas mayores pueden divididos en tres categorías: protección, participación e imagen. La protección se refiere a la seguridad física, psicológica y emocional de las personas mayores en lo que respecta a su particular vulnerabilidad frente al abuso y el maltrato. La participación se refiere a la necesidad de establecer un papel mayor y más activo para las personas mayores en la sociedad. La imagen se refiere a la necesidad de definir una idea más positiva y menos degradante y discriminatoria acerca de lo que las personas mayores son y pueden hacer. El esfuerzo por tratar estas categorías de derecho con detalle en recomendaciones y tratados ha venido especialmente de parte de organizaciones regionales intergubernamentales.

La consideración especial hacia los derechos de las personas mayores no ha sido garantizada hasta hace relativamente poco tiempo en las recomendaciones y tratados entre organismos internacionales, como el Consejo de Europa. Estas recomendaciones y acuerdos más detallados sobre los derechos de la tercera edad están, sin embargo, basados en las premisas fundamentales establecidas por documentos como la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos. En el artículo 25, párrafo 1, de la Declaración Universal de Derechos Humanos se establece que:

"Todas las personas tienen derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar propio y de su familia, incluyendo comida, ropa, hogar y atención médica y servicios sociales necesarios, y el derecho a la seguridad en caso de desempleo, enfermedad, discapacidad, viudez, edad avanzada o cualquier otra carencia en circunstancias ajenas a su voluntad". [cursivas propias]

El derecho a la seguridad de las personas mayores es particularmente vulnerable a las violaciones. Por ejemplo, un componente del derecho a la seguridad es el derecho a la atención médica si la persona, debido a su avanzada edad, es incapaz de costearse u obtener atención médica por sí misma. Aunque muchos países tienen actualmente sistemas universales de atención médica, estos están comenzando a experimentar la sobrecarga de una población anciana en aumento, y se está empezando a cuestionar cómo se mantendrán estos sistemas en el futuro. En otros países, como los Estados Unidos, donde sólo hay programas de atención médica federales y subvencionados por el estado para aquellos que son indigentes, incapacitados o ancianos, el aumento de los costes de atención médica está amenazando la supervivencia de estos sistemas. Estos derechos están relacionados con el derecho a un nivel de vida adecuado, que a menudo se ve afectado en el caso de las personas mayores debido a la falta de un sistema de manutención adecuado para ellos.

Las personas mayores tienen también el derecho a la no discriminación. Las personas mayores no deberían ser consideradas como inútiles para la sociedad simplemente porque algunas de ellas puedan necesitar más atención de lo habitual. Estos estereotipos sobre las personas mayores pueden llevar a tratos degradantes, desigualdad y, a veces, abuso.

Del mismo modo, el derecho a la participación de las personas mayores se ve a menudo amenazado debido a las imágenes negativas que las sociedades tienen de ellos. A menudo las personas mayores no reciben las mismas oportunidades que los demás para ser miembros productivos de la sociedad. Los gobiernos están obligados a ayudar en la creación de una imagen más positiva de las habilidades y capacidades de la población de mayor edad, así como de oportunidades sólidas para la gente mayor de participar en la creación de sus sociedades.

El derecho de las personas mayores a ser libres de la tortura o el trato cruel, inhumano o degradante también se ve a menudo amenazado. A menudo la gente se aprovecha de la vulnerabilidad de las personas mayores. Las personas en edad avanzada, particularmente las mujeres, son a menudo víctimas del abandono y el abuso físico y psicológico. Además, durante las crisis humanitarias, los refugiados de mayor edad son a menudo víctimas de la tortura y el abuso que a veces sufre la población civil.

¿Qué grupos de personas mayores están más expuestos al peligro de no ser respetados en sus derechos humanos?
Las mujeres mayores son el grupo más expuesto al peligro de perder sus derechos. En general, las mujeres son históricamente más vulnerables a la violencia debido a su posición tradicionalmente subordinada en la mayoría de las culturas. Unida a la imagen negativa que muchas culturas tienen de las personas mayores, ser mujer puede hacer a una persona particularmente susceptible de recibir violencia y abuso. Considerando que el 55% de las personas mayores son mujeres y que, en las edades más avanzadas, lo son el 65%, se debe otorgar especial consideración a la influencia del sexo en la probabilidad de sufrir violación de los derechos y abuso.




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Los instrumentos de protección regionales e internacionales

Los instrumentos jurídicos internacionales toman la forma de tratados (también conocidos como acuerdos, convenios o protocolos) que obligan a los estados contratantes. Cuando se termina de negociar, el texto de un tratado tiene el carácter de auténtico y definitivo, para lo cual los representantes de los estados lo "firman". Existen varias formas por medio de las cuales un estado manifiesta su consentimiento y acepta las obligaciones de un tratado. Las más comunes son la ratificación y la adhesión. Un nuevo tratado es "ratificado" por aquellos estados que negociaron el instrumento. Un estado que no haya participado en las negociaciones puede, en una etapa posterior, "adherirse" al tratado. El tratado entra en vigor cuando un número predeterminado de estados ratifica o adhiere al tratado.

Cuando un estado ratifica o adhiere al tratado, dicho estado puede realizar reservas a uno o más de los artículos del tratado, a no ser que el tratado las prohíba. Las reservas normalmente se pueden retirar en cualquier momento. En algunos países, los tratados internacionales priman sobre las leyes nacionales; mientras que en otros, se requiere de un proceso interno para dar al tratado internacional --a pesar de haber sido ratificado o adherido-- el carácter de ley nacional. Prácticamente todos los estados que han ratificado o adherido a un tratado internacional deben expedir decretos, reformar la legislación existente o presentar nuevas leyes con el fin de que el tratado tenga efectos plenos dentro del territorio.

Los tratados, declaraciones y acuerdos que determinan los estándares para la protección de las personas mayores son los siguientes:


NACIONES UNIDAS

Carta de las Naciones Unidas (1945) (artículo 55)
El artículo 55 de la Carta alienta a los estados miembros de la Organización de Naciones Unidas a promover estándares de vida más elevados para todas las personas, el progreso económico y social, la cooperación internacional en asuntos sociales incluyendo la salud y la educación, y el respeto universal por los derechos humanos independientemente de la procedencia y las características de cada uno.

Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) (artículo3, 22, 25, 27)
La Declaración Universal determina que todas las personas tienen derecho a la vida, libertad y seguridad. Además, todas las personas tienen derecho a la seguridad social y a la realización de todos los derechos económicos, sociales y culturales esenciales para el desarrollo de la personalidad y de la dignidad individual. Todas las personas deben tener la oportunidad de participar en actividades culturales en su comunidad y compartir los beneficios de las artes y las ciencias. Finalmente, todas las personas tienen derecho a un nivel de vida adecuado a su salud y bienestar, lo que incluye alimentación, vestido, vivienda y atención médica, así como cualquier tipo de servicios sociales proporcionados por los gobiernos de las naciones-estado. Especialmente importante para las personas mayores es el hecho de que, en caso de desempleo, enfermedad, discapacidad, viudez o edad avanzada en circunstancias ajenas a su voluntad, todas las personas tienen derecho a la seguridad.

Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) (artículo 24)
Esta convención establece que los estados han de tratar a los refugiados legalmente acogidos en su territorio cn el mismo respecto hacia sus derechos que a sus propios ciudadanos, incluyendo seguridad social para los refugiados en caso de enfermedad, discapacidad o edad avanzada. Puesto que los refugiados de edad avanzada pueden enfrentarse a problemas muy específicos con respecto a los demás refugiados, este artículo es particularmente aplicable a ellos y sus derechos legales.

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) (artículo 9, 11, 12)
Este tratado reitera el derecho de todas las personas a la seguridad social. Adicionalmente, todas las personas tienen derecho a un estándar de vida adecuado, lo que incluye alimentación, vestido y vivienda. Más allá de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Convenio internacional garantiza también a todas las personas el derecho a la mejora continua de las condiciones de vida. Esto puede interpretarse con el significado de que los gobiernos han de trabajar continuamente para mejorar las condiciones de vida de todas las personas, incluyendo las que están a cargo del estado, por ejemplo, algunas personas mayores.

Declaración de los Derechos de los Impedidos (1975) (artículos 5,9,10, 12)
Esta declaración define el estatus de las personas discapacitadas. Puesto que algunas personas mayores a menudo sufren varios tipos de discapacidades, las reglas establecidas en esta declaración también son aplicables a ellos. Las personas discapacitadas tienen derecho a todas las medidas que les ayuden a ser lo más autosuficientes posible. Si una persona discapacitada tiene que permanecer en una institución asistencial, tiene derecho a disfrutar de unas condiciones de vida lo más cercanas posible a las otras personas de su misma edad. Los discapacitados están protegidos de la explotación y el abuso. Las organizaciones de personas discapacitadas están llamadas a jugar un importante papel como asesores en cualquier asunto referido a los derechos de los discapacitados.

Recomendación N.º 162 de la OIT sobre los trabajadores de edad (1980) (sección II, párrafo 5 (g))
Esta recomendación determina que los trabajadores de más edad deben disfrutar de las mismas oportunidades y tratamiento que otros trabajadores sin discriminación de edad, lo que incluye el derecho a la vivienda, servicios sociales e instituciones sanitarias, particularmente cuando este acceso está relacionado con su actividad ocupacional o empleo.

Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (1993)
Este documento se centra en la violencia contra las mujeres entendida como una violación a sus derechos y un obstáculo para alcanzar la igualdad. Subraya los tipos de violencia cometidos a menudo contra las mujeres y presta especial atención a los grupos de mujeres que resultan particularmente vulnerables, incluidas las mujeres mayores.


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LA UNIÓN AFRICANA (ANTERIORMENTE ORGANIZACIÓN PARA LA UNIDAD AFRICANA, OUA)

Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos (1981) (artículo 18)
La primera carta de la Unión Africana referida a los derechos humanos reconoce el derecho básico y específico de las personas mayores y/o discapacitadas a medidas especiales de protección y seguridad de acuerdo con sus necesidades físícas y morales.


CONSEJO DE EUROPA

Carta Europea Social (1961) (artículo 11, 12, 13, 14)
Esta carta explica indirectamente derechos que son aplicables a las situaciones de muchas personas mayores: el derecho a un sistema de seguridad social y a la atención médica. Los estados europeos están obligados por esta carta a erradicar, en la medida en que lo permita la ciencia, las fuentes y las condiciones de las enfermedades, así como a prevenir el contagio de las mismas. También están obligados a desarrollar sistemas de seguridad social para aquellos que carezcan de recursos que les permitan asegurarse su propia seguridad. Estas personas también tienen derecho a recibir atención médica apropiada cuando su condición lo necesite.

Recomendación R(87)22 sobre la protección y supervisión de las personas mayores (1987)
Las personas mayores deben ser protegidas y supervisadas para prolongar una vida de alta calidad, "mejorar el bienestar subjetivo", asegurar la capacidad de las personas mayores para cumplir una función social, y prevenir y atenuar el impacto de las enfermedades. Con esta base, esta recomendación sugiere que los estados miembros han de desarrollar facilidades para la protección y supervisión de las personas mayores, y motivar a estos a seguir estas medidas de protección. Además, todo el personal sanitario empleado en estas facilidades debe recibir formación en medicina geriátrica y gerontología. Finalmente, se alienta la recogida de datos pertinentes para que estas facilidades se hagan más efectivas en el futuro.

Recomendación R (94) 9 para la cohesión social y calidad de vida (1994) (incluido el apéndice)
Esta recomendación fue desarrollada a causa de la preocupación por el número cada vez mayor de personas mayores en Europa y su tendencia a la exclusión social, especialmente en lo que respecta a mujeres mayores, debido al hecho de que ellas normalmente sobreviven a los hombres varios años. Esta recomendación es extremadamente corta. Sin embargo, el apéndice proporciona unos principios guía para los estados miembros, de forma que puedan seguirlos al desarrollar políticas referidas al bienestar de las personas mayores. La recomendación reconoce que la mayoría de las personas mayores conduce, de hecho, su vida de forma autónoma y es "en principio no más dependiente que la población en su conjunto". También reconoce el valor de las personas mayores para la población en general, en particular para las jóvenes generaciones. Reconoce el derecho de las personas mayores a continuar disfrutando de una alta calidad de vida y a vivir con seguridad. Las personas mayores también deberían poder vivir de la forma más autónoma posible y continuar tomando sus propias decisiones. Las personas mayores de edad deberían poder participar plenamente en su sociedad y a tener los recursos que les permitan hacerlo. Los gobiernos deberían trabajar para evitar la exclusión social de las personas mayores. La información acerca de asuntos concernientes a las personas mayores debería estar completamente a su alcance, así como al alcance de otras personas que se ocupan de su seguridad.

Recomendación 1254 sobre los derechos médicos y de bienestar de las personas mayores: ética y políticas (1994)
Esta recomendación fue redactada debido a la preocupación por el hecho de que la ordenación y los sistemas tradicionales de bienestar social corren el riesgo de ser desmantelados debido a las consideraciones financieras de los grupos de presión sobre los gobiernos: científicos, médicos y económicos. Debido al envejecimiento de gran parte de la población europea, este hecho es objeto de una particular preocupación. A los países del centro y el este de Europa se les recomienda que tomen medidas a corto plazo para asegurar el bienestar de las personas mayores debido a la situación política y económica a menudo inestable en muchos estados de esta región. La recomendación sugiere que los estados de esta parte de Europa deben garantizar unos ingresos mínimos que permitan obtener seguridad a las personas mayores. Además, a los gobiernos del Este de Europa se les aconseja que tomen medidas contra el deterioro del sistema sanitario público y pongan los medios necesarios para que las personas mayores disfruten de una atención médica a su alcance y de servicios a nivel local, y garanticen la efectividad de los programas sociales ya existentes destinados a esta población. En lo que respecta a Europa Occidental, la recomendación sugiere a los estados miembros que desarrollen una política de empleo y de trabajo que abra nuevas oportunidades para la participación de las personas mayores, pongan en marcha políticas sólidas de jubilación y de pensiones, controlen los costes de la seguridad social y aumenten los servicios locales para las personas mayores.

Protocolo adicional a la Carta Europea Social (1998) (parte II, artículo 4)
Todas las personas mayores tienen derecho a la protección social. Las personas mayores deberían poder mantener su plena participación y contribución a la sociedad tanto tiempo como sea posible. Deberían tener acceso inmediato a los servicios y recursos que puedan hacer esto posible. Las personas mayores deberían conservar el derecho a vivir libremente y conservar su independencia tanto tiempo como deseen o sean capaces de acerlo. Deberían asimismo tener acceso a una vivienda adecuada a sus necesidades, así como acceso a la atención médica. Las personas mayores a cargo del estado deberían tener garantizada toda la atención necesaria, pero también han de tener derecho a la intimidad y a contribuir a las decisiones que se tomen en las instituciones de las que están a cargo.

Recomendación 1428 sobre el futuro de los ciudadanos mayores: protección, participación y promoción (1999)
Esta recomendación fue desarrollada después de que la Organización de Naciones Unidas declarase 1999 como "Año internacional de las personas mayores". Reconoce asimismo el desarrollo del "Grupo de especialistas para mejorar las condiciones de vida de las personas mayores dependientes", perteneciente al Consejo de Europa. Algunas de las preocupaciones no mencionadas hasta ahora y citadas en este documento se refieren a las personas mayores que viven en zonas rurales y a las desigualdades extremas entre sus condiciones de vida. La recomendación promueve también la investigación acerca de la tercera edad a nivel nacional, de forma que los programas puedan ser adaptados a los problemas particulares de las personas mayores en determinadas áreas geográficas. Además, anima a los estados y gobiernos locales a desarrollar nuevas medidas para la protección, la creciente participación de la sociedad y la creación de una imagen más positiva de los mayores.

 

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UNIÓN EUROPEA

Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea (2000) (artículo 25, 34, 35)
Esta carta de origen reciente reconoce el derecho de las personas mayores a vivir de forma independiente y digna y a ser participantes activos en la vida cultural y social de los estados miembros. En caso de edad avanzada, a los particulares también se les garantiza el derecho a las ventajas de la seguridad social, así como a los servicios sociales. Además, aquellos que no dispongan de recursos suficientes tienen el derecho a una vivienda digna. Todas las personas tienen derecho a la atención médica preventiva y el tratamiento médico prescrito por la legislación nacional.

 


 

 

ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS (OEA)

Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) (artículo 11, 16)
Esta declaración establece que todas las personas tienen el derecho a mantener un nivel de salud de acuerdo con los recursos de su comunidad o estado. Además, en caso de edad avanzada, una persona tiene derecho a la seguridad social para mantener un nivel de vida adecuado.

Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) (artículo 5, 6)
Esta convención establece que todo el mundo tiene derecho a un tratamiento humanitario, lo cual es importante en la medida en que las personas mayores son a menudo víctimas del abandono y el abuso.

Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre los derechos humanos en la área de los derechos económicos, sociales y culturales (Protocol de San Salvador) (1988) (artículo 9, 10, 11, 12, 17, 18)
Del mismo modo que la Declaración americana sobre los derechos y deberes del hombre, este protocolo establece que, en caso de edad avanzada, las personas tienen derecho a la seguridad social para mantener un nivel de vida adecuado. Además, si esta persona va a morir y hay personas que dependen de él, estos últimos recibirán una compensación de la seguridad social a su muerte. El artículo 17 establece de forma específica que la protección especial es un derecho de las personas de edad avanzada. Las personas mayores que no puedan valerse por sí mismas tienen el derecho a unas comodidades adecuadas, comida y atención médica. Además, las personas mayores tienen derecho, según este documento, a participar en programas de trabajo que les permitan participar en trabajos productivos de acuerdo con sus necesidades y deseos. Los estados miembros están, además, obligados a ayudar en el establecimiento de organizaciones sociales creadas para mejorar las vidas de las personas mayores.

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer "Convención de Belem do Para" (1994)
Esta convención declara que todas las mujeres tienen el derecho a estar libres de toda forma de violencia y discriminación, lo que incluye a las mujeres mayores, que son particularmente susceptibles a la violencia.


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Organismos nacionales de servicio y protección

Actualmente, se está trabajando mucho a nivel internacional para prepararse para la inminente crisis de una población que envejece en nuestro mundo. Está ampliamente reconocido que las personas mayores son a menudo víctimas de la discriminación y el abuso y que sus necesidades concretas a menudo no son atendidas de forma suficiente por sus gobiernos y comunidades. Además, las sociedades todavía no han establecido claramente un nuevo papel más activo para los ciudadanos mayores de nuestro mundo en la creación de la cultura y la comunidad, ni se han desarrollado muchos programas para posibilitar una participación más activa de los mayores en la sociedad.

De hecho, la mayoría del trabajo realizado en la protección de las personas mayores ha sido, hasta ahora, en un contexto internacional o regional intergubernamental. Muchos gobiernos de naciones o estados, por desgracia, están experimentando serias crisis en la implantación o mantenimiendo de programas de protección para sus ciudadanos de mayor edad. Por ejemplo, actualmente, en los Estados Unidos, el sistema de seguridad social corre el riesgo de ser sobrecargado y privatizado, o, según temen algunos, incluso desmantelado. Además, Medicare, un sistema de atención médica para personas de 65 años o más, a menudo no cubre de manera suficiente los costes de atención médica de estas personas mayores que son indigentes, ni cubre el coste de las recetas, y el coste de estos medicamentos sube rápidamente. Muchos ciudadanos mayores, incapaces de permitirse estos medicamentos, se saltan algunas dosis. Algunos de estos medicamentos son necesarios para la supervivencia de estas personas.

Incluso en países que cuentan con sistemas de atención médica universal bien establecidos, como Canadá o la mayoría de los países europeos, el aumento de los costes de atención médica ha movidoalos gobiernos a reducir las prestaciones que se ofrecen a los ciudadanos. Además, estos gobiernos tienen interés en mantener bajos los precios de los medicamentos, básicamente porque son ellos quienes corren con los gastos de estos medicamentos. Por tanto, la entrada en el mercado de nuevos medicamentos que podrían ser beneficiosos para los ciudadanos a menudo se retrasa a causa de las negociaciones sobre el precio entre las compañíasfarmacéuticas y los gbiernos. Además, la espera para operaciones quirúrgicas y procedimientos médicos no necesarios para la supervivencia puede ser de años en algunos países con un sistema de atención médica universal.

Independientemente de estos problemas, hay muchas organizaciones no gubernamentales de nivel nacional que realizan un trabajo de defensa y planificación para las personas mayores. En 1989 la Asociación Médica Mundial adoptó la Declaración de Hong Kong sobre el abuso de personas mayores. Esta declaración atribuye el abuso de las personas mayores a una situación frecuente de dependencia de otras personas y a su tendencia hacia problemas patológicos, patologías motrices y desórdenes físicos y psíquicos. La Asociación Médica Mundial, sin embargo, establece que las personas mayores tienen los mismos derechos a la atención médica y el bienestar que cualquier ser humano. Los médicos tienen la responsabilidad de impedir el abuso hacia sus pacientes más ancianos. También están obligados a avisar de casos en los que se sospeche de abuso físico y psicológico a las autoridades pertinentes. Además, para asegurar la protección de las personas mayores, estos deben poder ejercer su derecho de elegir libremente a su médico.

 


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Materiales para la defensa, la educación y la capacitación

Para defensores

Derechos y libertades para todas las edades (Comisión de Quebec sobre los derechos humanos y derechos del niño)
Este exhaustivo módulo formativo en línea ofrece información general sobre los derechos humanos, así como sobre los derechos de las personas mayores.

 


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Otros recursos

Cursos y oportunidades de capacitación

Organizaciones que defienden y forman sobre las personas mayores

Día internacional de las personas mayores (1 de octubre)


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Terminología básica

Persona mayor - persona de 65 o más años de edad

Ratio de sostenibilidad de las personas mayores - número de personas de entre 15 y 64 años dividido entre el número de personas de 65 o más años de edad

Los más ancianos - las personas de 80 o más años de edad

 

 
 








Esta guía fue desarrollado por Asmita Naik. Traducción: Eva Moreda.

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